Zulianidad, un valor a rescatar

 Cada 28 de enero el estado Zulia celebra el Día de la Zulianidad, una festividad enfocada en enaltecer los valores auténticos de los portadores de este gentilicio. Pero, ¿Qué los hace únicos? Este año se cumple el bicentenario de una fecha histórica.

A lo largo del tiempo, a medida que la edad crece en números y la experiencia trae conocimiento, ciertos aspectos comienzan a ser analizados bajo una profunda mirada de reflexión sobre la tierra en la que estamos situados en el ahora.

Basta con recordar dos situaciones en concreto. La primera evoca los incipientes momentos cuando comenzamos a elaborar nuestras primitivas oraciones y a desarrollar diálogos con nuestros similares. “¿Por qué hablamos con voseo?” o “¿Por qué usamos frases o expresiones bastante peculiares?” fueron dos preguntas que navegaron profundamente en mi interior hasta encontrar la respuesta.

La segunda fue precisamente con la conmemoración del Día de la Zulianidad. Antes solía cuestionarme el motivo que llevó a decretar y celebrar esta festividad. “Sí, efectivamente, gastronomía, música… Pero, ¿hay algo más?”. Hoy en día, también encontré la respuesta, gracias a la historia, una fiel aliada para entender nuestro pasado y poder prepararnos para el futuro.

Revisando en las páginas que evocan la Maracaibo de antaño, una parada obligatoria resulta el desarrollo de las guerras de independencia de Venezuela. Para la coyuntura emancipadora situada entre 1810 y 1811, la Provincia de Maracaibo no correspondió y en cambio se mantuvo fiel a la Corona española. Esta decisión le otorgaría en 1812 el lema “Muy Noble y Leal” que acompaña al blasón de la ciudad.

Historiadores recuerdan que la región quería conservar su estatus quo frente a las gestas de independencia, ya que esto significaría estar a voluntad de Caracas, una región tan distante en kilómetros y por ende en entendimiento. Esta decisión también se respaldó como rechazo a la pérdida de autonomía de la región en favor de Caracas tras la creación de la Capitanía General de Venezuela.

La Provincia zuliana se mantuvo leal a la Corona ibérica por diez años más hasta el 28 de enero de 1821. En esa fecha, el gobernador de la región, Francisco Delgado declaró la independencia de la Provincia de la Corona española y su vinculación en igual de condiciones, de estado soberano, a la naciente Gran Colombia. Se había erguido la República Democrática de Maracaibo.

“Zulia es un pueblo de destino. Ha tenido dentro de Venezuela su propia historia (…) Nosotros no nos unimos al proceso de independencia que se dio a partir de 1811 sino que en 1821 se declaró la independencia de la República Democrática e Independiente de Maracaibo”, recordó el historiador Julio Portillo para un programa del canal Globovisión.

Por su parte, Rafael Molina Vílchez pronunciaría en 2017 estas palabras en conmemoración de la gesta. “Por más que muchos se esfuercen en insistir reuniendo datos de infructuosas asonadas, intentos de algo que llamaban revoluciones, buscar apoyos para demostrar que también aquí había una tendencia a la solidaridad con los movimientos antimonárquicos que despertaban en Caracas y otros lugares, hasta entonces, continuaba Maracaibo siendo la “noble y leal”: parte de la España de ultramar. Los sentimientos separatistas, sin duda, existían en algunos, y las intentonas sucedieron, pero no habían logrado ser mayoritarias ni determinantes”, manifestó.

¿De dónde viene la celebración?

Provincia de Maracaibo.

Mucho antes de concretarse legislativamente este día como lo que hoy conocemos, el exgobernador Oswaldo Álvarez Paz, un reconocido zuliano, celebró en 1990 un concurso para dotar al actual estado Zulia de una bandera propia. Un año después, para la conmemoración de las acciones de Delgado, se izó por primera vez el bicolor regional, de azul y negro, con los símbolos del sol y el relámpago del Catatumbo. La bandera fue creada por José Antonio Urdaneta.

Sería hasta 2006 cuando el exgobernador Manuel Rosales decretaría el 28 de enero como Día de la Zulianidad, en un esfuerzo por afianzar los valores del gentilicio y la riqueza histórica del estado. Esto último con resultados muy precarios.

El rescate del valor autónomo


En los libros de historia contemporáneos han omitido a propósito todos estos acontecimientos propios de la región zuliana en favor de mostrar una visión unitaria de la unificación bolivariana alrededor de la naciente república tricolor. Basta con echar una mirada.

Si bien la conmemoración del Día de la Zulianidad es importante, se ha quedado corta ante el esfuerzo titánico de romper el imaginario unitario que crearon los libros escolares de visión centralista. La festividad se ha destacado por enaltecer valores como el gastronómico o la música, que, si bien son de suma importancia, quedan huérfanos de la explicación histórica de fondo.

Queda en las nuevas generaciones arrojar luces sobre las sombras. Es nuestro deber moral. Maracaibo y todo el estado Zulia merecen todo lo opuesto a lo que han estado recibiendo año tras año desde el centralismo “que por mal gracia tenemos”, como dice la popular gaita.

En las nuevas generaciones está la esperanza. Ávidas de historia y cultura, pero cansadas de tanto atropello, tienen la respuesta ante las visiones distorsionadas de los que dicen ser las voces oficialistas. Jamás el Zulia había estado tan arrodillado y tan golpeado.

Que cada 28 de enero y cada día sea para recordar que nuestros antepasados siempre mantuvieron los intereses de la región zuliana por delante y ahora lo que se debe exigir es autonomía, autonomía y más autonomía. No queremos su reconocimiento en la bandera, mucho menos su control.

Por Sutherland, Pulgar y pare usted de contar. Por Maracaibo, Paraguaipoa, Cabimas, Ceuta, Santa Rita y todas las poblaciones en cualquier punto cardenal que bordee la masa lacustre de infinita vida. Amado Zulia, por siempre sobre palmas y lauros de oro.

Los mejores tiempos están por venir. Seremos eternos hasta que el lago se seque. Seremos nobles y leales, aunque amenacen con borrarlo.

Como dijo Vinicio Parra Urribarrí y recordó Rafael Molina Vílchez: “¡Dios, Patria y Zulianidad!”. 

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